El organismo de un bebé es especialmente sensible a los ataques de los ácaros, a algunos disolventes, a los insectos o a los pelos de vuestras mascotas, por lo que la elección de materiales para la decoración de la habitación del pequeño es un tema delicado.
No es lo mismo que la cuna sea de madera, de hierro o de plástico, ni es igual que las paredes estén pintadas o recubiertas de papel.
Vía: Bebés y más
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