La reciente adaptación de El Eternauta realizada por Netflix volvió a despertar el interés por una de las historietas argentinas más importantes de todos los tiempos. La serie también invita a mirar hacia las raíces de la narrativa gráfica en nuestro país y en Brasil, dos territorios que desarrollaron una tradición propia y que dieron al mundo algunas obras fundamentales.
En ese contexto, el libro 👉El Eternauta, Daytripper, and Beyond: Graphic Narrative in Argentina and Brazil, de David William Foster, resulta una interesante puerta de entrada para comprender la historia, la evolución y la importancia cultural de la historieta en ambos países.
El nacimiento de la narrativa gráfica en Argentina
En el centro de esta historia aparece Héctor Germán Oesterheld y su revolucionaria obra de la década de 1950: El Eternauta. Publicada originalmente como una historieta por entregas, la historia no solo marcó un antes y un después en la historieta argentina, sino que también se convirtió en un símbolo cultural de una época atravesada por profundas transformaciones políticas y sociales.
La invasión extraterrestre que tiene como escenario a Buenos Aires podía leerse como una historia de ciencia ficción, pero también como una poderosa alegoría sobre la opresión y las circunstancias políticas que atravesaba la Argentina.
El destino de Oesterheld, desaparecido durante la última dictadura militar junto con sus cuatro hijas, terminó otorgándole a El Eternauta una dimensión todavía mayor. La historieta pasó a ser también un símbolo de resistencia y una obra fundamental para comprender la cultura argentina contemporánea.
La historieta y la recuperación de la memoria
El Eternauta contribuyó a colocar a la narrativa gráfica en un lugar central dentro de la cultura argentina. Con el regreso de la democracia, la historieta se convirtió además en una herramienta para reflexionar sobre el pasado reciente y abordar las heridas dejadas por la dictadura.
Foster analiza cómo este tipo de obras permitió a los argentinos recuperar su voz y enfrentarse con una historia marcada por la violencia y la represión. La narrativa gráfica funcionó así como un espacio para revisar el pasado, expresar aquello que durante años había sido silenciado y participar de un proceso más amplio de reconstrucción cultural y democrática.
El camino de la historieta brasileña
La experiencia brasileña fue diferente. Después de décadas de dictadura, la narrativa gráfica de ese país tardó más en abordar directamente las heridas del pasado.
Foster observa que, en Brasil, cuestiones como la modernidad, la globalización y la búsqueda de una identidad cultural encuentran una particular expresión en obras como Daytripper, de Fábio Moon y Gabriel Bá.
La historieta propone una mirada introspectiva sobre la vida, la muerte, los vínculos y las decisiones que construyen una existencia. A través de esa historia personal, los autores también establecen un diálogo con algunos de los dilemas de la sociedad brasileña contemporánea y con una identidad que continúa transformándose.
Dos países, una tradición de alcance mundial
Uno de los aspectos más interesantes del libro es la comparación entre las tradiciones argentina y brasileña. Foster recorre diferentes obras para mostrar cómo la narrativa gráfica adquirió características particulares en cada país y, al mismo tiempo, alcanzó una dimensión internacional.
Entre los ejemplos analizados aparecen la serie Perramus, de Alberto Breccia y Juan Sasturain, y Guadalupe, de Angélica Freitas y Odyr Bernardi. A través de estas y otras obras, el autor demuestra que Argentina y Brasil no son simples consumidores de historietas provenientes de Estados Unidos, Europa o Japón, sino importantes centros de producción de narrativa gráfica.
La historieta latinoamericana tiene, de esta manera, una voz propia. Y esa voz puede abordar la política, la memoria, la identidad, la vida cotidiana y los grandes conflictos sociales con recursos que no necesariamente se encuentran en otras tradiciones.
Una buena lectura para entender la historieta
En un momento en que El Eternauta vuelve a ocupar un lugar destacado gracias a su adaptación televisiva, el libro de David William Foster ofrece una oportunidad para ir más allá de la serie y conocer el contexto cultural en el que surgieron algunas de estas obras.
👉El Eternauta, Daytripper, and Beyond no es solamente un recorrido por determinadas historietas. Es también un análisis de la manera en que la narrativa gráfica puede convertirse en un espejo de la sociedad y en una herramienta para pensar la historia, la identidad y los cambios culturales.
Para quienes se acercaron nuevamente a El Eternauta a partir de Netflix, pero también para quienes conocen desde hace años la obra de Oesterheld, Breccia, Sasturain, Moon o Bá, el libro de Foster puede ser una interesante forma de descubrir que detrás de cada viñeta existe también una historia mucho más amplia: la de dos países que encontraron en la historieta una manera de contar quiénes son.


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