Antes de convertirse en libro, Aloha fue una experiencia que creció página a página en Internet. La historietista uruguaya Maco tomó aquel material que había comenzado a publicar en su blog personal y lo transformó en una obra de 62 páginas que desafía las formas tradicionales de lectura y propone una aventura tan libre como onírica.
Editada por los sellos Loco Rabia y Belerofonte, la obra sigue a una joven de cabello corto que emprende la búsqueda de su mascota, un ratón llamado Máximo. El recorrido la lleva por escenarios insólitos: desde las profundidades marinas hasta ciudades futuristas, cuevas, mansiones embrujadas y barrios que parecen construidos con cartón.
La autora, María Concepción Algorta Figari, conocida como Maco, construyó Aloha a partir de las historietas que publicaba desde 2009 en su blog. Allí ya aparecía la protagonista, inspirada inicialmente en ella misma y en experiencias autobiográficas que luego fueron derivando hacia la ficción.
Uno de los aspectos más llamativos del libro es su estructura narrativa. Las páginas están compuestas por viñetas en blanco y negro que admiten distintos recorridos. El lector puede avanzar de manera convencional, pero también saltar entre cuadros, seguir caminos alternativos o detenerse en secuencias paralelas. Esa libertad forma parte esencial de la propuesta.
Maco define a Aloha como una “historieta experimental”. Según explicó, no buscó construir múltiples interpretaciones ni un sistema similar al de los libros de “Elige tu propia aventura”, sino ofrecer un juego visual que permita diferentes formas de transitar la historia. La secuencia general permanece intacta, aunque cada lector puede descubrir matices distintos según el recorrido que elija.
La artista reconoce influencias diversas. Entre ellas menciona al historietista estadounidense Chris Ware por su manera de experimentar con la composición de las viñetas. También admite que el visionado de la serie Lost pudo haber influido en algunos recursos narrativos vinculados a los saltos temporales y las estructuras circulares.
Aunque cursó varios años de Arquitectura antes de dedicarse a Bellas Artes, Maco se considera fundamentalmente autodidacta. En Aloha esa formación aparece reflejada en los edificios y escenarios que dibuja, concebidos con una precisión que convive con la imaginación y el surrealismo.
Para la autora, cada página funciona casi como una unidad independiente. Por eso rechaza la etiqueta de novela gráfica y prefiere hablar de una historieta experimental, difícil de encasillar dentro de los géneros tradicionales.
El resultado es una obra marcada por la espontaneidad. Maco asegura que muchas veces dibujaba directamente en tinta, sin bocetos previos, guiándose apenas por una idea sencilla sobre lo que ocurriría en cada página. Esa libertad creativa, sostiene, fue la que le permitió conservar el espíritu original del blog y trasladarlo al papel sin perder frescura.
“Quise mantener las cosas que gustaban del blog y trabajar con la mayor libertad posible para divertirme y que quedara reflejado ese disfrute del viaje”, resumió la autora.
Fuente: artículo de Dolores Pruneda Paz para la agencia Télam.


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