Julio Allen, un Ed Wood necochense

Considerado durante mucho tiempo como uno de los peores directores de cine de la historia, Ed Wood se convirtió en un símbolo del cine de culto, al punto que su vida fue llevada al cine por Tim Burton, con Johnny Deep como protagonista. 

Wood soñaba con hacer cine de calidad, pero ni el presupuesto ni las ideas lo ayudaban. En una de sus películas más célebres, Plan 9 del Espacio Exterior, se puede ver a los pilotos de una nave espacial que está por llegar a la tierra. La escena sería mucho más creíble si en el fondo no apareciera una cortina, dividiendo la cabina de mando del living, el comedor o la sala del reactor nuclear (quién sabe que había atrás).

Precisamente esos detalles hicieron que las producciones de Ed Wood no se convirtieran en las películas de calidad que el soñaba, sino en algunas de las experiencias más bizarras y alocadas de las que se tenga memoria.

Aunque hoy podría parecer un insulto comparar a alguien con Ed Wood, en Necochea tuvimos a alguien que lo superó en lo que se refiere a bajos presupuestos y aspiraciones artísticas: Julio Allen. Cámara en mano y sin guión, se propuso filmar películas de Tarzán, El Fantasma, extraterrestres y hombres lobos en las frondosidades del Parque Miguel Lillo. 

Si bien sus películas fueron objeto de burla, Julio Allen se ganó en las últimas décadas un lugar en el imaginario popular de Necochea y la región con tres películas realizadas en Súper 8 que se han convertido en filmes de culto para los más jóvenes.

Las proyecciones de sus películas en las convenciones de cómics Necomicón 2000, 2001 y 2002, así lo demostraron. Los cortos se exhibían a sala llena.

Los tres cortos fueron la mejor forma que encontró Allen para homenajear a dos de sus ídolos infantiles: Tarzán y El Fantasma, que había visto en infinidad de historietas y películas.

El escritor Edgar Rice Burroughs y el guionista de cómics Lee Falk se convirtieron para en sus artistas favoritos y les agradeció las aventuras y la diversión que le brindaron, metiéndose en la piel de los personajes que ellos crearon.

Así, Allen personificó a Tarzán y filmó en el Parque Miguel Lillo y el Río Quequén. También se puso la máscara de El Fantasma y su perro Sombra lo acompañó en la aventura.

Pero, además de estos mitos populares de la infancia y la adolescencia, Allen siempre fue un admirador incondicional de Carlos Gardel y ahora también ha decidido hacerle un homenaje.

Así grabó algunos temas de El Zorzal y se dispuso a filmar un documental con escenas de nuestro distrito. Esta será la cuarta película de Allen e incluirá imágenes de las otras tres.

Ya desde los títulos, las realizaciones de Allen revelaban una excentricidad que se veía colmada en la pantalla: "Las que no hablan nuestro lenguaje lo matan, terrestre o extraterrestre", "El principio del fin por la mano del hombre" y "Mensaje al planeta Tierra. Sueño hecho realidad".

*Este artículo fue publicado originalmente en 2005. Allen falleció hace ya varios años y lamentablemente sus películas parecen haber desaparecido. Sería importante que si alguna persona tiene copias de las mismas, las comparta, en especial con instituciones como el Centro Cultural, que pueden preservarlas del olvido.

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Julio Allen caracterizado de El Fantasma

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