Túneles secretos en pleno centro de la ciudad, simbología masónica en el frente del Cine París o la “misteriosa” orientación del monumento a Necochea hacia el boliche de la esquina de 60 y 57: estas son algunas de las leyendas urbanas que han alimentado la imaginación de los necochenses durante décadas.
La posible existencia de túneles entre la sede de la logia masónica de la calle 57 y el Cine París fue motivo de especulaciones y diversas teorías durante muchos años.
Debajo del Cine París aún existen arcadas y puertas que indican la posible existencia de túneles que comunican con otros edificios de la manzana e incluso alguno que cruzaba por debajo de la avenida 59.
De haber existido estos túneles, su posible uso puede haber sido el traslado de material fílmico de una sala cinematográfica a otra. Se debe recordar que durante mucho tiempo el Cine París, el Gran Sud y el Atlantic pertenecieron a la misma empresa.
No obstante, su existencia ha quedado deformada por el olvido y sus posibles usos conspirativos sólo son especulaciones.
Lo que no es especulación es un túnel que cruzaba por debajo de la avenida 2 y permitía a los clientes de un conocido hotel de la Villa Díaz Vélez salir desde el establecimiento directamente a la playa.
El túnel pertenecía al Hotel Royal, ubicado en la esquina de la avenida 2 y calle 85. El edificio aún permanece en el lugar y es uno de los más antiguos de la ciudad.
En el libro publicado por el cincuentenario de la ciudad por Antonio Ignacio, se indica que el Royal era “el edificio más alto del balneario, mereciendo señalarse entre sus comodidades, un túnel directo a la playa para los bañistas”.
El hotel tenía seis pisos, fue construido en 1928 e inaugurado en 1929, por lo que pronto cumplirá cien años. En la actualidad funciona como edificio de departamentos, aunque hasta febrero de 1973 contó con una confitería y sala de casino.
En sus años de esplendor, el Royal tenía 200 habitaciones, baños de agua de mar caliente, confitería, bar y salón de baile.






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