Mostrando las entradas con la etiqueta lumb. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta lumb. Mostrar todas las entradas

3 de noviembre de 2014

Juan Jose Flores

La otra Lumb, la Villa de la Salud y la Quequén que no fue

Necochea
Cuando se habla de la historia de nuestro distrito, también se debería recordar aquellos proyectos que sólo quedaron en los papeles. El partido de Necochea pudo haber sido mucho más progresista si tres de estos sueños se hubieran hecho realidad.
Es el caso del pueblo soñado por Alberto Nazarre, primer intendente de la ciudad, el de la localidad de Lumb que quedó un legendario loteo y el del casi imposible proyecto de una ciudad de Quequén tan grande como una capital.




Su propia ciudad
Nazarre fue un poderoso político y empresario local, propietario del primer periódico de la región: El Baluarte. Pero este hombre también quería tener su propia ciudad, así que decidió construirla en las tierras de su estancia “La Susana”, en cercanías de Estación Lumb.
La estancia se encontraba ubicada en lo que hoy es el límite con el partido de San Cayetano.
La idea era que el pueblo se llamara Villa de la Salud y se realizaron los planos de la futura población, sin embargo, aquella idea nunca se llevó adelante y Nazarre ni siquiera llegó a vender los lotes.
Hoy se confunde la ubicación de esa villa con la de Lumb, una localidad que pudo haberse convertido en ciudad, pero que también quedó en los planos.

La otra Lumb
Lumb
Estación Lumb fue inaugurada en 1908, entre las estaciones de Tandil y Defferrari. Tomó su nombre del acaudalado empresario inglés Edward Lumb, que obtuvo la concesión para la construcción de las vías de la Buenos Aires Great Southern Railway Company Limited, aquí denominado Ferrocarril Sud.
Al habilitarse la estación Lumb en el año 1908, se instalaron en sus cercanías una pequeña cantidad de pobladores que estaban relacionados con las tareas agrícolas ganaderas de la zona.
La fundación de la Sociedad Deportiva Dinamarquesa Darnnevirke y del Club Defensores de Lumb dio mayor impulso al caserío.
Con ese impulso, se proyectó crear una ciudad, se trazó un plano de la futura población y se realizó el loteo en un campo ubicado a cierta distancia de la estación.
Si bien los lotes se vendieron, sólo se construyeron algunas casas y el pueblo continuó creciendo al lado de la estación.
La localidad contó desde la década del '40 con una calera, que pertenecía a Enrique Guillamón y que daba empleo a obreros de Lumb y de Juan N. Fernández.
Más o menos por aquella época, un acuerdo político entre el Gobierno nacional y las empresas inglesas que administraban las distintas líneas de ferrocarriles, decidieron el futuro de cientos de estaciones en todo el país.
El 13 de febrero de 1947, el gobierno nacional compró los ferrocarriles ingleses. Una década después, el 4 de noviembre de 1958, se formó el Partido de San Cayetano, con tierra tomadas a los distritos de Tres Arroyos, Gonzales Chaves y Necochea.
Estación Lumb, que había pertenecido a Necochea desde su creación, quedó entonces dividida. De a poco, el pueblo fue desapareciendo.

Quequén gran ciudad
Otra historia de proyectos frustrados es la de Quequén. El 2 de diciembre de 1889, el agrimensor Eugenio Moy presentó los planos de la futura ciudad de Quequén, un faraónico proyecto que preveía el trazado de un ejido urbano que incluía 13 plazas, un parque público, hipódromo y una estación ferroviaria.
La iniciativa era parte del proyecto de la Compañía "Ciudad de Quequén", que pretendía construir una población en la desembocadura del río Quequén.
Según una nota presentada por el representante legal de la firma, Alfredo Meabe, al ejecutivo provincial el 19 de julio de 1889, el objetivo de empresa era levantar "una gran ciudad y puerto" que contara con "todas las comodidades necesarias tales como la pavimentación, iluminación, mercados, una red completa de tranways, aguas corrientes y teléfono".
La compañía tenía como presidente a Hugo A. Bunge y su principal accionista era Manuel J. Guerrico, propietario de las tierras donde se efectuaría la urbanización.
La idea era crear una verdadera capital en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, según se desprende de los planos originales.
El sector principal del amanzanado consistía en un damero, orientado a medio rumbo, de 24 por 24 manzanas de 100 metros por 100 metros cada una, separadas por calles de 20 metros. Dos avenidas de mayor ancho dividían este sector en cuatro secciones o cuarteles, cada uno de ellos recorrido por dos diagonales que se cruzaban en una plaza hexagonal.
La ciudad proyectada tenía además una plaza central formada por cuatro manzanas, cuatro plazas menores, de una manzana, en los vértices de la cuadrícula, y otras cuatro romboidales en las medianas del perímetro.
Pero esto era sólo el sector principal del ejido urbano de la ciudad imaginada por Moy. El amanzanado se prolongaba hasta llegar a la margen del río, formando otras dos secciones, una de ellas de forma irregular, con 24 por 10 manzanas en su mayor extensión y la restante formada por dos triángulos, uno compuesto por unas 100 manzanas y otro de diseño pintoresquista.
La ciudad estaba rodeada de quintas de dos hectáreas y también una zona de chacras de cuatro y ocho hectáreas.
La zona medanosa de la costa, entre el ejido y las playas, se reservaba como parque público y se preveían los terrenos para el emplazamiento del hipódromo, en la esquina este del ejido, y de la estación ferroviaria, dentro del amanzanado.
El Departamento de Ingenieros no presentó objeciones al proyecto, que fue aprobado por el gobierno de la Provincia el 2 de junio de 1890.
Sin embargo, debido a las dificultades económicas de la compañía “Ciudad de Quequén”, el ambicioso proyecto no llegó a concretarse. Sólo se respetó la parte del plano más próxima al río.

Artículo que escribí para el Suple Finde de Ecos Diarios de Necochea
Leer más

7 de septiembre de 2009

Juan Jose Flores

Lumb: estación histórica


Funcionarios del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires visitaron días atrás estación Lumb, por pedido de vecinos de la localidad a fin de estudiar la posibilidad de declararla patrimonio histórico provincial.
La visita respondió a un pedido de ex vecinos de la estación que solicitaron que el edificio ferroviario sea evaluado por su valor histórico.
Los arquitectos Gabriela Rodríguez y Andrés Leiria, de la Dirección de Patrimonio Cultural, acompañados por la arquitecta Pilar Diez y el geógrafo Gabriel Molina, de la Municipalidad de Necochea, viajaron hasta La Dulce, donde fueron recibidos por el delegado William Kuhn.
Luego, junto a los vecinos de Lumb, concurrieron hacia la centenaria estación de ferrocarriles, que se encuentra a unos 13 kilómetros de La Dulce, en el límite entre los partidos de San Cayetano y Necochea.
En el lugar esperaban otros vecinos de la localidad, interesados en colaborar con los funcionarios platenses.
Los arquitectos observaron el estado de las construcción de la estación de trenes, que se encuentra en su estado original, aunque con los deterioros propios pasados desde su construcción, hace 101 años.
Pese a los daños registrados por la estructura, todavía cuenta con detalles de carpintería que incluyen herrajes realizados expresamente para las estaciones del Ferrocarril del Sur.
En la reunión con los vecinos, también se intercambiaron diálogos, anécdotas, documentos, fotos y otros elementos que permitieron a quienes relevaron el sitio obtener información del origen e historia de Lumb.
Con estos elementos, los funcionarios podrán desarrollar el informe de Investigación Patrimonial, que será elevado al Senado de la Provincia de Buenos Aires - ámbito de competencia que requirió el trabajo- y será puesto a consideración para la su posible Declaración de Patrimonio Histórico.
Luego de visitar la estación, los funcionarios continuaron hacia el Paraje de la Media Luna, donde se encuentra el Puente Negro.
Si bien la estructura colapsó en 1980, se tomaron fotografías y se recabaron datos sobre su estructura, ya que es un exponente de la ingeniería a principios del siglo XX y más antiguo que el puente Colgante Hipólito Yrigoyen.
Leer más

23 de agosto de 2006

Juan Jose Flores

Historia de un pueblo que nunca existió

Entre las cientos de historias que se pueden encontrar entre los libros, planos y objetos de la colección de Oscar Horacio Hernández se encuentra una muy particular: la de Villa de la Salud.
Esta Villa nunca existió, aunque existen planos de la misma y en algunos mapas de la región se confunde su ubicación con la de Estación Lumb.
En una de las paredes de la habitación donde Hernández guarda su colección, se encuentra un mapa rural de 1966 en el que se ve todo el distrito de Necochea. Lo insólito de este mapa es que ubica a estación Lumb en el lugar donde debió estar la legendaria Villa de la Salud.
¿Pero de dónde surgió esta fantasmal localidad? A principios del siglo pasado, el dueño de esas tierras, ubicadas en el límite con el actual partido de San Cayetano, decidió crear una población.
El doctor Alberto Nazarre subdividió las tierras de la estancia "La Susana" con el objetivo de crear la villa, ubicada a varios centenares de metros de la estación, pero dentro del partido de Necochea.
Aunque los planos quedaron y muchos de los lotes se vendieron, la población nunca fue construida.
Pese a ello, por algún error, en el año 1966, Lumb fue ubicada en el mapa rural antes mencionado en el lugar donde iba a construirse la villa. También se utilizó el plano del pueblo fantasma para identificar a la pequeña estación.
Esta circunstancia no es extraña y parece una costumbre en nuestra región. La ciudad de Quequén, tal como fue proyectada a fines del Siglo XIX, nunca fue construida.
Mientras que el plano original de Necochea fue boicoteado por la naturaleza. Aunque se proyectaban cuatro plazas alrededor de la Dardo Rocha, sólo se pudieron construir tres, ya que la cuarta debía estar ubicada en la intersección de las avenidas 42 y 43, en otras palabras, en medio del Río Quequén.


Leer más

20 de abril de 2006

Juan Jose Flores

Lumb, un pueblo que desapareció con el ferrocarril

A 75 kilómetros de Necochea, se encuentra la Escuela Nº 44 Comandante Tomás Espora. Ese pequeño edificio escolar, ubicado en el límite entre el Partido de Necochea y San Cayetano, es una de las pocas edificaciones que aún quedan de Estación Lumb.
Sólo dos familias viven en ese pequeño poblado que floreció a principios del siglo XX, cuando se construyó allí, en el límite del distrito, una de las estaciones del Ferrocarril Sud, en el tramo comprendido entre Tandil y Defferrari.
En la actualidad, de aquel caserío que supo albergar a un centenar de habitantes y que duplicaba su población durante las épocas de cosecha, queda sólo el recuerdo, que comienza a desgastarse con el paso del tiempo.
Lumb, como muchos pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires, e incluso de nuestra distrito, está a punto de desaparecer. Quedan sus edificios casi centenarios, la estación y un puente derrumbado por la inundación del 80.

Historia de Estación Lumb

LumbHoracio Hernández, nacido en Lumb el 24 de agosto de 1944 en el paraje, pero residente en nuestra ciudad desde hace décadas, lucha ahora por conservar la memoria de ese pueblo.
Se queda sin palabras cuando trata de explicar lo que siente al volver a Lumb y encontrar el casería cubierto por los yuyos y el olvido.
El tomó las fotografías que ilustran esta nota y que quisiera exhibir alguna vez en un museo dedicado al pueblo. Unas pocas páginas, recopiladas por Hernández, de viejos almanaques y periódicos de la región, es el único registro escrito de la historia de la estación.
Según un anuario editado por el Ferrocarril Sud sobre sus estaciones, Lumb, ubicada en el cuartel 6 del Partido de Necochea, contaba a principios del siglo XX, con dos escuelas: la Nacional Nº 105, cuya directora era Amanda V. de Bab, y en la que los alumnos podían concurrir hasta 3º grado, y 35 estudiantes; y la Provincial Nº 24, a cargo de María S. de Rodríguez, con 40 alumnos.
También contaba con la sociedad deportiva Dinamarquesa Dannevirke, que tenía 75 socios, y el club Defensores de Lumb, con 45 asociados.
Contaba con un destacamento policial y en la estación funcionaba una estafeta de correo y el telégrafo. Por otra parte, había dos abonados al teléfono.
Según el anuario, publicado en los años 20, "la población rodea la estación; está ubicada en un bajo y su edificación es de material, madera y adobes; hay servicio de autos o coches y donde hospedarse. Tiene 518 habitantes".
En aquella época funcionaba el almacén de Tomás Devincentti y otro llamado El Sol, de Sanz y Cía. También la carnicería de Francisco Serra y Marcelino Fredes, en la que trabajado durante la adolescencia Horacio Hernández.
Devincentti representaba a las compañías de seguros La Agrícola, Rosario Agrícola y la Inmobiliaria, mientras que Sanz era agente oficial de La Previsión de Tres Arroyos.
Había también una panadería, atendida por Carlos Charadía, la peluquería de Severo Momeño y la pensión de Carlos Biashi, que contaba con 6 camas.
Devincentti era representante de la maquinaria agrícola Agar, Cross y Cía. y de los combustibles West India, de los que tenía surtidores en su almacén de ramos generales. En tanto, Sanz representaba a los combustibles Energina.
Había en el poblado dos herrerías, la de Carlos Bretchsneider y la de Roberto Haefeli.
La publicación también contaba con un listado de los agricultores radicados en Lumb: Viggo Andersen, Carlos Andreasen, F.H. Andreasen, Juan P. Arata, Manuel Artía, Amador Corvalán, Baldomero Christiansen, Christian J. Christiansen, Eske Christiansen, Tomás Devincenti, Teodoro Frolund, la señora de Gogeascoechea, Bille Hansen, José Hansen, Tosvig Hansen, José Have, H. Hoyberg, Armando León, Fausto Lencina, Anselmo no, Carlos Nor, Haraldo Nor, Pedro Myano, Roque Pagola (hijo), Vda. de Rumbo, Christian Sorensen, Federico Salamón, Nicolás Skaarup, T. T. de Traficante, Antonio Urriza y otros 15 que tenían propiedades de entre 100 y 190 hectáreas.
En cuanto a las estancias más importantes del lugar eran: La Media Luna, de Fernando Alvarez; Los Tres Leones, de Federico Luis Andresen; El Totoral, de Sucesión Corvalán; La Balbina, de Ricardo Escudero; y La Angelita, de Juan P. Vanoli.
En Lumb también había cuatro tambos, uno de ellos era de Federico Luis Andresen, quien también era invernador.

Quién era Edward Lumb


LumbEstación Lumb fue inaugurada en 1908, entre las estaciones de Tandil y Defferrari. Tomó su nombre del acaudalado empresario inglés Edward Lumb, que obtuvo la concesión para la construcción de las vías de la Buenos Aires Great Southern Railway Company Limited, aquí denominado Ferrocarril Sud.
La primera línea, entre Constitución y Chascomús, fue inaugurada en 1865 y luego comenzó a extenderse hacia el Sur de la Provincia de Buenos Aires.
Al habitarse la estación Lumb en el año 1908, se instalaron en sus cercanías una pequeña cantidad de pobladores que estaban relacionados con las tareas agrícolas ganaderas de la zona.
La fundación de la Sociedad Deportiva Dinamarquesa Darnnevirke y del Club Defensores de Lumb, dio mayor impulso a la pequeña población.
Además de los comercios antes citados, la localidad contó desde la década del '40 con una calera, que pertenecía a Enrique Guillamón y que daba empleo a obreros de Lumb y de Juan N. Fernández.
Más o menos por aquella época, un acuerdo político entre el Gobierno nacional y las empresas inglesas que administraban las distintas líneas de ferrocarriles, decidieron el futuro de cientos de estaciones en todo el país.
Lumb
El 13 de febrero de 1947, el gobierno compra los ferrocarriles ingleses. Firman el acta sir Eddy por Gran Bretaña y Miguel Miranda por la Argentina. El presidente Juan Domingo Perón describe el negocio como "un paso decisivo en la lucha por la soberanía", pero en realidad los ingleses convencen al gobierno argentino de la conveniencia de la compra a cambio de la deuda que Gran Bretaña tiene con el país y que no puede pagar.
Una década después, el 4 de noviembre de 1958, se forma el Partido de San Cayetano, con tierra tomadas a los partidos de Tres Arroyos, Gonzales Chaves y Necochea.
Estación Lumb, que había pertenecido a Necochea desde su creación, quedó entonces dividido. Las tierras de un lado de la vía quedan en nuestro distrito; del otro lado es Partido de San Cayetano.
Durante las inundaciones de los años 80, el Puente Negro, un símbolo de Lumb, fue arrastrado por la corriente. En la actualidad, sólo dos familias viven en la vieja estación.
La Escuela Nº 44 Comandante Tomás Espora, que fue inaugurada en 1925, es la única institución que se mantiene viva en Estación Lumb. El resto del caserío se ha convertido en un pueblo fantasma, como tantas otras estaciones y pequeños pueblos del interior de la Provincia de Buenos Aires.

Lumb

--
👉Si te gustó este artículo, por favor colabora y compártelo mediante los botones de redes sociales que aparecen abajo

Leer más