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22 de marzo de 2020

Juan Jose Flores

Graf Spee: el guerrero y el caballero

Tiempo atrás un trabajo sobre el Acorazado Graf Spee me llevó a leer sobre un personaje que ya en la infancia me había fascinado: el conde Spee.
Recuerdo que mi padre tenía un libro en el que se narraba la historia de la Batalla de Malvinas. Lo que no recordaba de aquella historia era que Spee murió durante la batalla, al igual que todos los hombres de la escuadra que comandaba, incluyendo a sus dos hijos varones.
Spee fue considerado un héroe por los alemanes, que le impusieron su nombre a uno de los acorazados de la clase Deutschland.
El conde Spee fue un guerrero feroz, que no dudó en dar su vida y la de sus 2.000 hombres para cumplir su misión. Tras el inicio de la Gran Guerra, en julio de 1914, Maximilian Von Spee al mando de la Escuadra de Asia Oriental, se dirigió hacia América del Sur a través del Pacífico.
Luego de bombardear Papeete, el 22 de septiembre y hundir el torpedero francés Zelee.
El 1º de noviembre el vicealmirante Spee se enfrentó a la 4ª Escuadra de Cruceros de la Marina Real británica en la denominada Batalla de Coronel, en Chile.
En el férreo combate, la escuadra de Spee hundió a los cruceros ligeros Monmouth y Good Hope, que se fueron a pique con 1.600 hombres, entre ellos el comandante inglés, contraalmirante Christopher Cradock.
En Chile, la comunidad alemana recibió al conde Spee y a sus hombres como héroes.
En el Club Alemán de Valparaíso le brindaron una recepción y le regalaron un ramo de flores. Spee, con cierto pesimismo, dijo que las flores quedarían bien su tumba y dejó claro que estaba preparado para lo peor.
“No deben olvidar que soy una persona sin hogar”, afirmó. “No puedo llegar a Alemania, no tenemos un puerto seguro. Debo luchar por abrirme camino a través de los mares del planeta haciendo todo el daño que pueda, hasta que se me acabe la munición o un enemigo muy superior consiga capturarme. Pero lograr eso les costará muy caro a los desgraciados”.
Días más tarde, el 8 de diciembre de 1914, la escuadra de Spee se enfrentó a los cruceros de batalla Invincible e Inflexible en la Batalla de Malvinas.
El combate, en el que los ingleses querían vengar a los muertos en Coronel, no fue menos cruento. Tanto la nave de Spee, el Scharnhorst, como los otro cuatro buques: el Gneisenau, Leipzig, Nürnberg y Dresden, fueron hundidos. Dos mil doscientos alemanes, entre ellos Spee y sus dos hijos, murieron combatiendo.
Veinticinco años más tarde, el crucero pesado Admiral Graf Spee, bautizado así en homenaje al comandante de la Escuadra de Asia Oriental, fue echado a pique en el estuario del Río de la Plata.
Las paradojas del destino hicieron que el comandante del acorazado fuera Hans Langsdorff, un marino que en su infancia había sido vecino del conde Spee y que ingresó a la marina para seguir los pasos de su héroe infantil.
Sin embargo, Langsdorff no es recordado por su ferocidad en combate, sino por su caballerosidad. En el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el acorazado Admiral Graf Spee hundió nueve buques mercantes ingleses sin matar un solo hombre.
Hay quienes sostienen que en la Batalla del Río de la Plata, en la que el acorazado enfrentó a tres buques británicos de menor porte, Langsdorff pudo haber aplastado a sus enemigos, pero una campaña de desinformación de los ingleses lo decidió a hundir al Graf Spee para que no cayera en manos de los aliados.
Langsdorff se suicidó tres días después envuelto en la bandera de combate del acorazado. Algunos dicen que lo hizo por honor. Otros sostienen que se mató por orden de las autoridades nazis.
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18 de diciembre de 2019

Juan Jose Flores

Los 80 años del hundimiento del Graf Spee

Se cumplieron ayer 80 años del hundimiento del acorazado de bolsillo Graf Spee en la desembocadura del Río de la Plata.
Este emblemático acorazado alemán ha sido desde hace algunos años el motivo por el que cientos de personas visitan cada mes este blog, ya que en diciembre de 2004 publiqué un extenso artículo sobre la Batalla del Río de la Plata.
Podría volver a escribir aquí sobre el emblemático acorazado, aprovechando que la gente nunca pierde interés en la legendaria nave, sus tripulantes y todo el merchandising y las leyendas en torno al hundimiento, las tumbas en el cementerio de Montevideo y el capitán Langsdorff.
Sin embargo, prefiero comentarles que por estos días estoy trabajando junto a Enrique Amarante, autor de la novela El último secreto de Eva Braun, en un libro sobre el Graf Spee que recopila gran cantidad de información, fotos, planos, estampillas, publicaciones en periódicos y cientos de objetos de colección.
Espero que en poco tiempo el libro esté terminado.

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8 de octubre de 2019

Juan Jose Flores

Ricardo Güiraldes y sus dos años en Quequén

Ricardo Guiraldes vivio en Quequén
Este martes 8 de octubre se cumplieron 92 años del fallecimiento de Ricardo Güiraldes, autor de “Don Segundo Sombra”.
Güiraldes falleció en 1927, cuando sólo tenía 41 años.
Si bien en la actualidad no muchos recuerdan su obra, “Don Segundo Sombra” es un libro emblemático de la literatura gauchesca.
Fundador de la revista Proa junto a Jorge Luis Borges y otros escritores, Güiraldes integró el grupo literario Florida.
Nacido en una familia aristocrática, pasó sus primeros años de vida en Europa, por lo que desde la más tierna infancia ya hablaba francés y alemán.
Había nacido en 1886 y tenía poco más de 10 años cuando sus problemas asmáticos hicieron que su familia lo enviara a vivir con su tío Antonio, en Quequén.
Así es como el pequeño Güiraldes, aún niño, vivió dos años en Quequén, en la época en que la pequeña localidad loberense era un balneario aristocrático, poblada de casonas de estilo ecléctico.
De aquellos “castillos” de Quequén muy pocos quedan en pie, mientras que del paso de Güiraldes sólo queda ese pequeño dato anecdótico.
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3 de noviembre de 2013

Juan Jose Flores

La fuga de Hitler y su paso por Necochea

El diario inglés Daily Mail publicó el lunes pasado un artículo sobre un libro que plantea que el máximo jerarca nazi, Adolf Hitler, no se suicidó en Berlín al final de la guerra, que escapó junto a Eva Braun hacia la Argentina en submarino, desembarcó en Necochea, se instaló en nuestro país, tuvo dos hijos y vivió hasta los 73 años.
El libro al que hace referencia la nota del periódico inglés no es nuevo, se llama “Grey Wolf: the escape of Adolf Hitler” y fue publicado por Gerrard Williams y Simon Dunstan en 2011. El motivo de que vuelva a ser tema de debate no es la teoría de la fuga -que el Daily Mail calificada como “bizarra”- sino la batalla legal iniciada por el argentino Abel Basti, quien considera que el libro de los ingleses no es más que un plagio de sus investigaciones.




Escape a Necochea

En la noche del 27 de abril de 1945 muy pocas personas en Alemania creían que los nazis podrían resistir el avance del Ejército Rojo, que con 1.500.000 soldados, 6.250 tanques y cañones autopropulsados y 41.600 piezas de artillería, combatía calle a calle para hacerse con la capital del Tercer Reich.
Luego de 10 días de combates, Hitler, en lo profundo de su búnker, sabía que no había vuelta atrás. Tenía tres opciones: dejarse capturar por los rusos, una humillación impensable, suicidarse o huir para formar un cuarto Reich.
Según la teoría de Gerrard Williams y Simon Dunstan, la tercera opción había sido preparada al detalle por el sombrío cabecilla de la Gestapo Heinrich Müller. Incluso se habían conseguido dobles para Hitler y Eva Braun, que vestían con ropas idénticas. Habrían sido estas dos personas las que se “suicidaron” en la tarde del 30 de abril.
De acuerdo al libro, al llegar la medianoche del 27, Hitler finalmente decidió que era el momento de huir. Veinte minutos más tarde, tres figuras surgieron de un túnel secreto que conectaba el búnker a la superficie. Hitler fue acompañado en la fuga por Eva Braun y el cuñado de ésta, Herman Fegelein, general de división de las SS.
Esquivando los incendios y las explosiones, el pequeño grupo se abrió paso hacia el centro de Berlín y en lo que en otro tiempo fue un boulevard de moda, subió a un avión Junkers-52 de transporte que estaba al mando del capitán Peter Baumgart, un piloto de la Luftwaffe con gran experiencia.
De acuerdo al cuestionado libro, el avión llevó a sus tres pasajeros hacia Dinamarca, desde donde el Führer viajó a España, donde el general Franco le suministró un avión que lo llevó a las Islas Canarias.
Desde allí la pareja habría sido transportada a través del Océano Atlántico hacia la Argentina.
Días o semanas después, Hitler y Eva Braun desembarcaron clandestinamente en las playas de Necochea.
Según el libro, Hitler nunca volvió a salir de la Argentina y si bien no pudo hacer realidad su sueño de fundar un nuevo Reich, habría encontrado la felicidad en la vida familiar, ya que habría tenido dos hijas.
Finalmente, después de 17 años en la clandestinidad, murió el 13 de febrero de 1962, a los 73 años de edad.

Submarinos nazis

De acuerdo a la teoría de Williams y Dunstan la supuesta llegada de Hitler a la Necochea debió producirse en mayo o junio.
Si bien no hay registros del arribo, sí está bien documentada la rendición del submarino alemán U 530, el 10 de julio de 1945, en el puerto de Mar del Plata.
La nave estaba al mando del capitán Otto Wermolt, de 29 años, y tenía una tripulación de 53 marinos. Según consta en los informes de rendición, habían decidido entregarse en el puerto marplatense por temor a las represalias.
Pero días después, el 15 de julio, Ecos Diarios informó a los necochenses sobre una versión dada a conocer por diarios porteños sobre un posible desembarco en la costa producido pocos días antes de la rendición del U 530.
Según los diarios Crítica y El Mundo de Buenos Aires, pocos días antes de la llegada del submarino alemán, empleados de una firma cerealista “pudieron ver en las playas de Necochea un bote de goma que acababa de llegar, el cual estaba ocupado por varias personas”.
Crítica agregaba que “en esa zona existen varias fincas cuyos propietarios son de nacionalidad alemana e incluso algunos de ellos conocidos por su notoria adhesión al régimen hitlerista. No tiene, pues, nada de extraño que las personas que observaron por azar la llegada de la sospechosa embarcación hayan asociado este hecho con el que luego ha agitado la curiosidad pública: la rendición del U-530”.
Pero en nuestra ciudad nadie vio nada y la Prefectura Naval Argentina inició una investigación para determinar quién había visto al bote, sin obtener resultados. En la edición de Ecos Diarios del 19 de julio se desmentía la versión, ya que el flotador era utilizado por cuatro necochenses dedicados a la pesca.
Ese mes varios vecinos de la localidad de San Clemente del Tuyú afirmaron haber visto dos submarinos frente a sus costas. El juez de la ciudad de Dolores llegó a tomar intervención en el asunto y la Armada fue ordenada a enviar dos aviones: un Glenn Martin W-139 y un Douglas DC-2 a la zona, conjuntamente con varias patrullas terrestres.
Como si las incógnitas planteadas por la rendición del U 530 fueran pocas, el 17 de agosto de 1945, otro submarino alemán, el U-977, emergió a 8 millas de la costa de Mar del Plata. Era comandado por el capitán de Fragata Heinz Schaffer y había zarpado de su país el 26 de abril, reaprovisionado en Dinamarca el 2 de mayo.

Los fantasmas de Hitler

Hace unos años el periodista Jorge Camarasa recorrió el archivo de Ecos Diarios en busca de alguna pista sobre el posible desembarco de nazis en Quequén para su libro "Odessa al Sur".
Camarasa publicó también "América nazi: América del Sur, un puerto seguro para los peores asesinos del siglo XX" y escribió el guión de Oro nazi en la Argentina.
“Me pareció que era el capítulo más esquivo para investigar porque en principio estaba esa leyenda ridícula de la huida de Hitler a la Patagonia, una teoría que embarró toda la cancha”, dijo Camarasa.
También los periodistas argentinos, Juan Salinas y Carlos Di Nápoli estuvieron en Necochea en busca de material para el libro "Ultramar Sur", que investiga el mismo tema.
Aunque fue Abel Basti, que ahora acusa a los ingleses Williams y Dunstan de plagio, quien primero sostuvo que el máximo jerarca nazi se radicó en la Argentina al final de la guerra. Pero en su libro “Hitler en Argentina”, Basti escribió que el Führer y Eva Braun habrían llegado a las costas patagónicas en un convoy de submarinos que desembarcaron entre julio y agosto de 1945.
Si bien sus teorías están lejos de ser creídas, ya que para la historia Hitler se suicidó en su búnker de Berlín la tarde del 30 de abril de 1945, muchos no creyeron la versión oficial. El líder soviético José Stalin sostenía que Hitler no había muerto, que esa historia la habían escrito los estadounidenses para aparecer como los salvadores de la humanidad.
Pese a ello, los rusos conservaron durante décadas un fragmento de cráneo que se suponía pertenecía a Hitler, pero en 2009 se comprobó, mediante un estudio de ADN, que en realidad el hueso pertenecía a una mujer de unos 40 años.
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