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8 de octubre de 2019

Juan Jose Flores

Ricardo Güiraldes y sus dos años en Quequén

Ricardo Guiraldes vivio en Quequén
Este martes 8 de octubre se cumplieron 92 años del fallecimiento de Ricardo Güiraldes, autor de “Don Segundo Sombra”.
Güiraldes falleció en 1927, cuando sólo tenía 41 años.
Si bien en la actualidad no muchos recuerdan su obra, “Don Segundo Sombra” es un libro emblemático de la literatura gauchesca.
Fundador de la revista Proa junto a Jorge Luis Borges y otros escritores, Güiraldes integró el grupo literario Florida.
Nacido en una familia aristocrática, pasó sus primeros años de vida en Europa, por lo que desde la más tierna infancia ya hablaba francés y alemán.
Había nacido en 1886 y tenía poco más de 10 años cuando sus problemas asmáticos hicieron que su familia lo enviara a vivir con su tío Antonio, en Quequén.
Así es como el pequeño Güiraldes, aún niño, vivió dos años en Quequén, en la época en que la pequeña localidad loberense era un balneario aristocrático, poblada de casonas de estilo ecléctico.
De aquellos “castillos” de Quequén muy pocos quedan en pie, mientras que del paso de Güiraldes sólo queda ese pequeño dato anecdótico.
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7 de marzo de 2019

Juan Jose Flores

Un observatorio astronómico en Necochea

astronomia necochea
¿Sabías que a fines de los 70 existió un proyecto para  instalar un observatorio astronómico en el Parque Miguel Lillo de Necochea?
En aquella época Necochea era uno de los principales destinos turísticos del país y se trabajaba a conciencia para atraer cada vez más visitantes.
El proyecto del observatorio astronómico era impulsado por el propio municipio, al frente del que se encontraba el intendente Alberto Percario, y estaba enmarcado en el plan integral del Frente Costero.

Un planetario en Necochea

El 20 de noviembre de 1978 concurría a la Dirección de Planeamiento y Desarrollo municipal, el ingeniero Antonio Cheli, gerente de la firma APAC, con el objeto de tomar conocimiento sobre el terreno respecto a la factibilidad de instalación de un planetario en la ciudad de Necochea.
El profesional había concurrido a nuestra ciudad a solicitud de la Secretaría de Planificación del Desarrollo bonaerense (Seplade).
Ese organismo era el que debería proponer a la provincia, en el caso de ser viable, la ejecución de esa importante obra.
La firma APAC representaba en nuestro país a la compañía alemana Carl Zeiss-Jena, empresa que producía los elementos ópticos necesarios para la instalación de este tipo de instrumentos.

Millonaria inversión en Necochea 

Sin embargo, pasó el tiempo y el planetario no se construyó durante la gestión de Percario, por lo que el proyecto fue analizado a fines de julio de 1984 por el Concejo Deliberante.
El HCD descalificó el proyecto y lo archivo. En agosto de ese año el concejal Alejandro Di Croce explicó que “el expediente se inició en octubre de 1978 y fue dirigido al secretario de Planeamiento y Desarrollo de la Provincia”.
Según Di Croce, el ex intendente justificaba el proyecto en que “la materialización de la obra contribuirá a afianzar la imagen de pujanza y dinamismo que el superior gobierno de la Provincia ha impreso al proceso actual, acompañando esta administración la responsabilidad de sustentar ese prestigio”.
“De modo que el Planetario era un complemento de la brillante obra que desarrollaba el gobierno provincial y estaba enmarcado también con lo que se llamó Frente Marítimo”, explicaba Di Croce.
Y añadía que “este expediente recorrió una serie de oficinas y la obra estaba presupuestada en septiembre de 1979 en 4.500.000 dólares”.
“Se trata de una obra fastuosa que estaba al margen de la posibilidad de Necochea”, argumentaba.
Días después, Percario le respondía a Di Croce y manifestaba que “el proyecto, y lo manifiesto así porque no pasó de eso, que promovía la instalación de un planetario en el Parque Miguel Lillo”, estaba fundamentado en “el espíritu que animaba a los funcionarios de la Secretaría de Planeamiento de la Provincia”.
Señalaba sin embargo, que el valor de la obra proyectada no era de 4.500.000 dólares, sino de 800.000.
La discusión ingresaba entonces en el ámbito político, con acusaciones cruzadas en las que se cuestionaba la aptitud de unos y otros y también las ideologías, a partir de la fuerte antinomia de un gobierno y otro.

Astronomía en Necochea

A pesar del rechazo de la ciudadanía al gobierno de facto y a proyectos surgidos en esa época y lo inviable de la realización de una obra de esa magnitud en el Parque Miguel Lillo, hoy cabe preguntarse qué hubiera ocurrido si el planetario se construía.
Sería Necochea una de las pocas ciudades de la Argentina que cuentan con un observatorio astronómico. En la región sólo el balneario de Monte Hermoso cuenta con uno, que fue fundado en 1998 por impulso de un grupo de aficionados.
En el país únicamente la Ciudad de Buenos Aires cuenta con varios observatorios: el Planetario Galileo Galilei, el de la Asociación Amigos de la Astronomía, el del Colegio San José y el del Instituto Superior “Dr. Joaquín V. González”.
En el Parque Pereyra Iraola, en el partido de Berazategui, se encuentra el Instituto Argentino de Radioastronomía y cerca de allí el Observatorio Astronómico de La Plata, cuya construcción fue ordenada por el gobernador Dardo Rocha en 1881, el mismo año de la fundación de Necochea, aunque la edificación comenzó en 1883.
En la provincia de Buenos Aires también se encuentra uno de los observatorios más nuevos, el Astrodomi, que fue inaugurado en 2008 en Talar, Partido de Tigre. Está dedicado a la búsqueda de supernovas, el seguimiento de asteroides y la astrofotografía.
Otro observatorio en el territorio provincial es el Municipal de Mercedes.
En tanto, la provincia de San Juan cuenta con el Complejo Astronómico “El Leoncito” y el Observatorio Astronómico “Félix Aguilar”. Córdoba, Tucumán, Río Grande y Mendoza, también cuentan con observatorios.
Sin dudas, la construcción de un observatorio en el Parque Miguel Lillo hubiera sido una obra que habría distinguido a la ciudad, pero como tantas otras ideas que pudieron impulsar el crecimiento de Necochea, sólo quedó en los papeles, como una promesa que nunca se cumplió.

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13 de junio de 2017

Juan Jose Flores

Manuel Guerrico, el 'dueño' de Quequén

Manuel José de Guerrico
(Fuente: Archivo Histórico Biográfico Quequenense).- Un artículo publicado hace varios años en el blog Archivo Histórico Biográfico Quequenense recupera algunos textos escritos por Guillermo Madero sobre un personaje emblemático para la historia de Quequén: Manuel José de Guerrico, propietario de las tierras donde hoy se encuentra la ciudad.
"Manuel José de Guerrico para algunos fue un héroe, para otros uno de los culpables de nuestro pobre presente, teniendo en cuenta que esta ciudad tenía todo para poder ser una de las más importantes de la zona", señala la nota.



Luego reproduce textos del libro “Capítulos de Historia”, de Madero, para realizar una semblanza del terrateniente que en algún momento apoyó económicamente a Rosas. "El primer propietario y poblador de estos campos donde está el puerto de Quequén fue don Manuel José de Guerrico, quien compro al Estado, según títulos de fecha 6 de septiembre de 1836, un “terreno” de 8 ½ leguas de extensión, situada sobre la costa del mar entre el arroyo El M oro y el rió Quequén", escribió Madero.
"Después en diciembre de mismo año, Rosas, entonces gobernador de Buenos Aires, le dona 3 leguas mas de campo las cuales totaliza Guerrico 11 ½ leguas de extensión global. Esas tres leguas cedidas por Rosas a Guerrico fueron en pago de los aportes que Guerrico había efectuado con anterioridad para equipar al ejercito con que Rosas efectuara su campaña del desierto en 1832 y formaban parte de las 60 leguas que por ley le fueron donadas a Rosas por su obsecuente cámara de representantes", añade.
"Fue Guerrico un hombre progresista y muy vinculado con las personalidades destacadas de su época", define Madero, quien también revela el interés del terrateniente porque se construyerá una ciudad en la desembocadura del Quequén, en sus tierras.
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Leer artículo completo en: http://archivoquequen.blogspot.com.ar/2010/10/capitulos-de-historia-guillermo-madero.html
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13 de mayo de 2017

Juan Jose Flores

El Papa, un atentato homicida, Fátima y una ficción

Juan Fernandez Krohn Fatima
El diario español El País recordaba ayer al sacerdote que intentó asesinar a Juan Pablo II durante su visita a Fátima. La conmemoración se produce cuando el papa Francisco participa de las celebraciones de la Iglesia Católica por el aniversario de la aparición de la Virgen en Portugal.
Lo curioso del artículo de El País es que permite llegar hasta el blog del sacerdote Juan Fernández Krohn, quien hace 35 años atacó a Juan Pablo II con una bayoneta sin llegar a herirlo.
En su sitio web, Fernández Krohn agradece hoy a El País por la nota y se queja de como ha sido tratado su caso en la prensa. Incluso enlaza un libro escrito por la novelista argentina María Harfuch Gómez en la que se lo utiliza como personaje con nombre y apellido y en el que él aparece asesinado de decenas de puñaladas.

Leer el artículo de: El País | Blog de Juan Fernández Krohn
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6 de marzo de 2016

Juan Jose Flores

Larraburu, un terrateniente que acuñó sus propios billetes

Patagua
En el año 2000, el hoy fallecido historiador y escritor pampeano Jorge Etchenique presentó una ponencia en las Primeras Jornadas de Historia del Delito en la Patagonia, que se realizaron en la ciudad de General Roca.
En ese trabajo de 17 páginas titulado “Delito, medio social e institucional en el oeste pampeano”, Etchenique hacía referencia a algunos conocidos bandoleros del siglo pasado en La Pampa. Lo llamativo de aquella investigación es que uno de los personajes centrales es alguien muy vinculado a Necochea: el estanciero Juan Bautista Larraburu.
Etchenique señala que la ambición de extender sus propiedades llevó a Larraburu a “combinar acciones legales e ilegales en distintas dosis. Claro, la misma práctica los llevó no sólo a embaucar al Estado sino a comerciantes, otros hacendados y a utilizar la violencia contra ganaderos vecinos o puesteros molestos”.



Precisa que en la década de 1880 se afincó en nuestra región, donde se alió a “Victor Tiret, Pedro y Juan Capdebocqs, Luis y Juan B. Gombault y otros en quienes advirtió un similar grado de impaciencia por abandonar la medianía de la pirámide social”.
En su afán de hacer fortuna rápida, Larraburu y sus socios fueron “delineando una cadena de casas de comercios en sitios claves. Estos “boliches” estaban instalados en campos propios o bien arrendados que a su vez subarrendaban haciendo grandes diferencias. En estos campos colocaban hacienda, de tal manera que el 70 % de la producción – por ejemplo lanares - quedaba para la sociedad y el 30 % restante lo pagaban con billetes Larraburu, de validez exclusiva en los almacenes propios”, señala Etchenique en su investigación.

Los billetes
Larraburu confeccionó tres emisiones privadas de vales o billetes, una a nombre propio y las otras dos en los de "J. Bautista Gombault y Cía." y "Capdeboscq, Gombault y Cía."
Todos tienen los mismos diseños; su retrato de tres cuartos perfil derecho, un dios Mercurio con caduceo, símbolo del comercio y una vista de su almacén de ramos generales "El Pito". El frente fue impreso con tinta negra sobre un fondo de seguridad de color; el dorso del color base del frente aunque con tono más subido.
Observamos allí un gaucho al galope con boleadoras y acompañado de un perro que ocupa el centro del diseño; arriba una cabeza de caballo y a izquierda y derecha un vacuno y un lanar. Figuran también, dentro de circulitos, las marcas para ganado de "El Pito", "La Otomana", "El Aduar", "El Odre", "Eder y Cía." y "La Hebrea".
Los billetes están limitados por un marco de seguridad cuyas cuatro esquinas rematan en ornamentos; su valor se expresa en pesos moneda nacional. Fueron impresos en La Plata en los talleres de Sesé y Larrañaga de la calle 47 esquina 9, pie de imprenta que se repite en el frente y dorso. Los ejemplares a nombre de J. Bautista Gombault y Cía y de Capdeboscq, Gombault y Cía llevan la inscripción "Pampa Central" y la fecha "1º de octubre de 1899".
Uno solo, de 10 pesos, está firmado, el resto de los que se conocen actualmente no llevan firma alguna, pero sí numeración. Los impresos a nombre de Larraburu no muestran lugar de emisión, pero debieron utilizarse seguramente en sus estancias de la provincia de Buenos Aires. Aunque no tiene fecha, ella es la misma de los anteriores.

El final
Las acciones de Larraburu no pasaron desapercibidas ni para la Justicia ni para la prensa de la época. El poderoso terrateniente y su hijo no pudieron desvincularse de la muerte de un contador que supuestamente los había traicionado. “Millonarios, ladrones y asesinos” tituló La Razón un artículo en el que se describe el caso del contador.
En octubre de 1918 el diario La Epoca publicó una nota que precisaba que por “la muerte de Maresca, se investiga a un hacendado conocido que en dos ocasiones anteriores estuvo sometido a la justicia de instrucción en dos procesos sensacionales : bajo la inculpación de substracción de expediente en la provincia de Buenos Aires en el año 1901 el primero y de falsificación de sellos y defraudación al fisco el segundo últimamente”.
La Nación, La Prensa y el periódico Bahía Blanca también mencionaron el caso. “Años después, la pérdida de un juicio a que fue sometido por la malversación de unos campos que administraba en Energía, zona cercana a Necochea, determinó la decisión de huir a Chile, donde vivió una vida de lujos, de inviernos en Tacna y de amistad con los círculos presidenciales”, precisó Etchenique en su investigación.
El sábado 8 de diciembre de 1944 un remate de tierras en la Capital Federal, ponía fin al pequeño feudo de un hombre cuya historia hoy se ve desvirtuada por el paso del tiempo. La firma Giménez y Zapiola remataba ese día 5.555 hectáreas divididas en 4 fracciones de las propiedades que la familia de Juan Bautista Larraburu poseía en esta región.
Los campos rematados comprendían 3.911 hectáreas del casco de la estancia La Otomana, 845 de Santa Clara y 634 de La Clemencia, además de un lote de 153 hectáreas ubicado frente al Camino Viejo de Necochea.
Estos datos aparecen en un aviso publicitario publicado en Ecos Diarios el 9 de diciembre de 1944.

Artículo publicado en el suplemento dominical de Ecos Diarios
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28 de septiembre de 2015

Juan Jose Flores

Libro sobre la medallística de Necochea

Mario Carrozzi es conocido en nuestra ciudad por sus conocimientos sobre la Segunda Guerra Mundial y por haber escrito un libro sobre el tema. Sin embargo, otras aficiones de Mario son la numismática y la medallística.
Hace tres décadas se interesó por las medallas acuñadas en nuestra ciudad y comenzó a coleccionarlas. Del producto de esa colección y de la investigación y el seguimiento de las piezas, surgió “Necochea en la medalla”, el primer libro sobre la medallística local.
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