Ya no puedo recordar cómo comenzó aquél día. Si desperté sobresaltado, si la luz se filtró por la ventana.
    Pero después del mediodía, unas nubes negras cubrieron el cielo y los ángeles comenzaron a caer, con las alas rotas, en medio de una lluvia de plumas y gritos de terror... 
 

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Agua de muerto
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