Cuentos para leer en el smartphone: Reunión secreta


El viejo Pérez se subió el cuello del saco y se recostó en el banco de la plaza. El sol apenas alumbraba detrás de un velo de gruesas nubes. El viento del sur arrastraba un frío cargado de humedad.
Era la hora de la siesta, cuando los chicos del barrio invadían la plaza con sus gritos y sus risas. Pero aquella tarde, todos debían estar dentro de sus casas. Pérez podía imaginarlos, sentados mirando televisión o volviendo locas a sus madres. 
Presintió que aquella tarde la espera sería en vano. Ninguno de los muchachos iba a concurrir a la cita... 

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