"Crear es tan difícil como ser libre". La frase estaba escrita en un paredón, en una de las facultades de la Universidad de La Plata. Esas palabras impactaron a Ismael D'Urbano, un estudiante necochense de Bellas Artes.
Aún hoy, varios años después de haberla leído, guian sus pasos. Sus dibujos y pinturas son un reflejo de la lucha por una libertad que el artista sólo logra de una forma: creando.
Nacido en nuestra ciudad, Ismael no recuerda cuando comenzó a dibujar, pero sí reconoce la influencia de su madre, que también dibuja.
En la adolescencia concurrió a la Escuela Municipal de Artes, donde tomó clases con el artista plástico Juan Carlos Comperatore y cuando terminó el secundario se fue a estudiar a La Plata. Allí vivió durante más de diez años.
Pese a que no pudo terminar la carrera, aquella frase escrita en una pared, lo llevó a comprometerse en su búsqueda artística y a vincularse con grupos y editoriales.
Así fue como se relacionó con la editorial platense Altamira, que ilustró con sus dibujos las tapas de las ediciones de "Martín Fierro" y "Don Segundo Sombra".
Para esa editora también ilustró la tapa y el interior del libro "Cuentos de amor, de locura y de muerte", de Horacio Quiroga.
También realizó dibujos para la revista de psicoanálisis y literatura "La Peste", de la capital bonaerense.

El espejo

Ismael tiene 37 años y hace cinco que volvió a la ciudad por cuestiones de salud. Aquí, luego de pasar por un período de larga sequía creativa, el año pasado concurrió al taller de Pablo Benedini y desde entonces se dedica exclusivamente a dibujar y a pintar.
"Hacer arte es como ir al médico y verse en un espejo: se ven las debilidades, las frustraciones y los fracasos", afirmó D'Urbano. "También es otra forma de conocerse uno mismo y de conocer el mundo".
Empleado de una librería de La Plata, obrero en una granja psiquiátrica, Ismael ha realizado distintos trabajos a lo largo de su vida, y asegura que "el arte siempre cumplió una función vital".
En la actualidad, tras largos años de trabajo silencioso, asegura que ya no sueña con convertirse en un artista afamado y vivir de sus obras. "Yo vivo con intensidad las cosas que hago. Las obras son anecdóticas", dijo.

Foto: Ismael DUrbano, izquierda, junto a Julio Peralta

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