No conozco a Sardiña. Sólo sé que vive en Necochea. Recibo, mes a mes, sobres cargados de poemas de su autoría. Breves y delicados, contundentes, los versos de Amelia Ester intentan describir un estado de conciencia personal, más allá de toda realidad. Sardiña escribe sobre su alma, sobre sus paisajes interiores. Aquí algunos de sus versos.

Insomnio

Un desgarramiento
ancestral

-habituado a
la noche-

se solaza con
mi desasosiego

hasta
brotar en
salvaje floración


Irreversible

Jamás podremos
prescindir
de esta
vaga desazón
porque en
el espejo partido
ya somos
memoria que
pasa hacia
ningún lugar.


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